AMIGO





Siendo yo aun adolescente, su muerte me pareció algo increíble, un hecho, no sé, al que uno no puede acostumbrase fácilmente. Pasa el tiempo y, a veces, uno sueña con el amigo que murió y, lo ve vivo, conversa con él y, de nuevo la realidad me despierta.

Hay personas que, para uno, no murieron; poseen una presencia tan fuerte, tan poderosa, tan intensa, que no se consigue concebir su muerte, su desaparición. Principalmente por su continua presencia en los sentimientos y en los recuerdos. Nosotros, no sólo yo, sino nuestra comunidad, sufrimos de manera extraordinaria con la noticia de su muerte de manera inesperada.

Nosotros sufrimos mucho, era lógico que sufriéramos cuando escuchamos la noticia de su asesinato. Por eso en el dolor de su muerte, me hice el compromiso de plasmar en letras su recuerdo.

Vale conocer su idea, su rectitud, su ejemplo. Como sacerdote representa los más altos valores humanos y espirituales la que el pueblo admira.

Juan Morán Samaniego no murió defendiendo otros intereses u otra causa que la causa de los explotados y de los oprimidos. No cayó defendiendo otra causa que la causa de los pobres y de los humildes de la tierra. La causa de Juan Morán Samaniego triunfará, es un ejemplo, una fuerza moral indestructible.

Comentarios

Entradas populares de este blog