Juan Moran Samaniego
(Sacerdote
Diocesano, 1943-1979)
Persistente
imagen hiriente,
violenta mi cerebro en
cada amanecer.
Mi voz se pierde en el
horizonte;
la sima profunda aflige
mi ser.
Esplendoroso azul del
firmamento,
donde las nubes no
inmutan su blancura,
donde los ángeles
ondean el más fino ornamento,
esperando coronar al
mártir por investidura.
El cielo se viste de
escarlata,
el álgido viento se
tornó suave,
lo deforme de las rocas
se trasfiguran en fina plata,
los coros celestiales
entonan el ave.
Las puertas del cielo
se abren de par en par,
los himnos resuenan
hasta el confín de la tierra.
El cáliz santo guardó
sin derramar,
la sangre bermeja del
que partiera.
Cada atardecer mi
corazón se ensombrece,
porque el esplendoroso
día jamás regresará.
Maldigo y sentencio la
pena que merece,
las manos que talaron
el árbol que ya no crecerá.
Bastaron
36 años de vida humana,
12
años de vida sacerdotal.
8
años, entregados en la parroquia.
Suficiente
para honrarte con dignidad.
Juan Morán, al recordar tu nombre,
mi corazón se vibra de
recuerdos.
Lo que en vida
realizaste es de un gran hombre,
tu ejemplo debe estar
en nuestro corazón cincelado.
Gracias, gracias por
todo lo que diste en vida;
seguirás vivo en lo más
profundo de nuestro ser.
Te honramos con nuestras
acciones,
mientras seguimos aquí.
San Pedro el Alto, México. 9 de junio del 2023.
estebanalejandrogarcia.blogspot.com

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