ESTA
ES MI HISTORIA.
ESTEBAN
ALEJANDRO GARCIA. *
“Tuve
que emigrar para dar educación a mis hijos”
2000 mil kilómetros de distancia tuve
que recorrer desde mi lugar de origen para llegar a la frontera entre México y los
Estados Unidos de Norteamérica.
Luego de la experiencia de
trabajar en lo que me socorriera la vida, no pude salir de la pobreza. Mis
padres se iban envejeciendo y no podía apoyarlos porque el matrimonio exige dar
a los hijos y dejar a un lado los padres.
Tuve la dicha o desdicha de
nacer pobre y ser del campo, donde el atraso se ve y se siente con una la
realidad no inventada, nada es mentira porque hasta el mismo ambiente es
triste, desolado y la tierra no da para más.
Los trabajos del campo son
castigables de sol a sol, y cuando miras al final que no produjo lo suficiente para
obtener ganancias, vienen los desánimos. La desesperación te va carcomiendo y
te consumes en vida. Muchos se quedan en los desánimos, pero otros se reponen y
continúan con más ganas de frente buscando la forma de sobresalir.
Veía a mis vecinos y algunos
conocidos progresar en lo material, entonces me preguntaban ¿Cómo le harán? ¿De
dónde traerán tanto dinero? el pueblo es pequeño, las noticias todos los
conocemos. Se sabía que muchos de ellos se habían ido al otro lado de la
frontera a probar suerte. Como todos, muchos les habían ido muy bien y otros
regular, contados son los que regresaron igual o peor como cuando se fueron a
buscar el sueño americano. En mi pensamiento no estaba contemplados los dos
últimos grupos, deseaba ser como los primeros. En ellos veía reflejado en la
búsqueda de ese horizonte de bienestar para el bien de mi familia. Si ellos han
podido yo también puedo, repetía constantemente. Aquí carezco de una oportunidad
de mejorar mi condición y la de mi familia, tendré que ir a probar suerte.
Estos primeros, dejan todo por
emigrar a otro lugar para encontrar trabajo en lo sea y obtener ingresos para
alimentar a su familia. Te das cuenta, lo que ganas es insuficiente para cubrir
las necesidades de tus hijos. De tus entrañas busca mejorar tu situación de
cualquier forma, es cuando sueñas despierto con el famoso “sueño americano”
este sueño lo quise hacer realidad a toda costa.
Dejé todo, me endrogué, cargué
mis pocas cosas y viajé sin saber el camino correcto y donde llegar, aun así,
me arriesgué con la ilusión de mejorar mi condición de vida y pagar la
educación a mis hijos. Es incierto todo, pero la fe siempre es lo primero y te
encomiendas a todos los santos y Santas de Dios, a la Virgen y al mismísimo
Padre Celestial.
Salí del pueblo así de pronto,
no tuve tiempo de despedir a los amigos, parientes y conocidos, implicó
abandonar la familia, el dejar atrás la tierra amada, la comida, los sabores y
los olores del México entrañable, aun con la incertidumbre del cruce fronterizo
y la espera de un futuro incierto, sin embargo, seguí adelante.
Quienquiera que seas, no
conozco tú nombre, tampoco el apellido que llevas, de que familia provienes: te
expreso mi admiración por tu valor y tu decisión de emprender una aventura que
solo Dios sabe cómo te irá, me expresó una persona que conocí en el trayecto
hacia la frontera con los Estados Unidos.
En este recorrido, sin
importar los sufrimientos del frio, de la lluvia, del calor, sin comer por
horas y días, lo peligros que vas enfrentando por todo un territorio inhóspito,
la fe siempre por delante. Mi reconocimiento a aquellos hombres valientes que
han recorrido lugares, abriendo camino para otros puedan seguir las huellas.
Habiendo recorrido más de la
mitad del camino, tuve ganas de regresar con los míos. Extraño a mi familia
cada minuto que pasa. El hecho de pensar
que mis hijos no tendrán educación, eso me reconforta, me doy valor y sigo con
el ánimo en alto.
Después de tres días de viajar
en camión, llego a Tijuana, me dicen que es frontera entre México y la Unión
Americana. Estoy en el límite de dos países. La vida de este lugar es diferente
de donde nací. Vi mucha gente distinta en la forma de vestir, del color de su
cara, llegaban y desparecían rápidamente de la central camionera.
Escucho la plática de un grupo de jóvenes
decir que van para San Diego California, quieren llegar a este lugar caminando.
Como pude me integré con ellos. Iniciamos a caminar en un territorio desconocido,
sin antes llevar las provisiones necesarias.
En este cruce de la frontera
para llegar al otro lado, no fue fácil; hubo muchos obstáculos de la naturaleza
como montañas, valles, mesetas, ríos, lagos y extensos desiertos, donde muchos
no pudieron cruzar porque la muerte ahí los tendió. En otros momentos colgarse
de los trenes y cruzar por túneles que solo ellos conocen.
Las altas temperatura no desalienta
a las personas para cruzar el desierto a costa de la vida por una mejor. En el
grupo íbamos quince integrantes, el que iba adelante parecía conocer el camino.
(pollero) El sol intenso del día no conviene caminar con estas condiciones, es
necesario hacerlo de noche, nos advirtió. La distancia que se recorre es
agotable, caminas y caminas parece no tener fin el camino. Muchos se pierden en
el camino, algunos son rescatados por la patrulla fronteriza y otros
desaparece. Agradezco a Dios por darme la fuerza necesaria y librarme de la
calaca en este fiero lugar. Además de estos problemas, el atraco de polleros es
cruel te dejan con tu con propia suerte, la amenaza de pandillas es constante,
el secuestro por grupos armados es continuo. Con todas estas situaciones
desagradables, logramos llegar al antes mencionado. Lo hicimos a escondida,
porque la migra estaba atento en la caza de ilegales.
Aparte de las dificultades de
la naturaleza se sumó el racismo, la discriminación existe por todos lados,
pero lo que viví cuando llegué a la Unión americana, fue denigrante. Primero
por no saber el idioma de los gringos, un indocumentado más, las largas
jornadas de trabajo, mano de obra mal pagada, violación de mis derechos, la
vulneración de mi dignidad; peor que vivir prisionero.
Ahora soy un migrante más del
país más poderoso de América Latina, tengo un trabajo no asegurado, vivo al día
y no me alcanza el dinero para enviar a mi esposa y ms hijos. Como jefe de un
hogar, tengo el compromiso de sacar adelante mi familia en lo económico, darles
una mejor vida. Estoy lejos de mi patria y solo me resta buscar trabajo para
sobrevivir por el momento.
Con el paso de los días, la
situación se volvió difícil, trabajo dos o tres veces por semana, aunado a
estos: los problemas que pasa en mi familia cuando escucho con queja a mi
esposa decir que los hijos no la obedecen. Ahora ella tiene que ser el rol de
jefe de familia, cosa que no entiende las cosas de los hombres, me dice
llorando. Mis responsabilidades son mayores al asumir el compromiso de
funciones de jefe en el hogar, ya no puedo más, me dice con cierto lamento.
Este sueño americano se ha
convertido para mí una pesadilla sobre todo por no contar con las capacidades y
habilidades para insertarme en las labores urbanas. Me relegan injustamente los
trabajos, las discriminaciones aumentan donde quiera me paro para solicitar
ayuda, la apatía de las autoridades nos condena a convertirnos en los más
pobres de las ciudades. Regreso a los campos de cultivo, a recoger almendras, mientas
pienso en trabajar en la construcción, que era lo que estaba aprendiendo en mi pueblo.
En este trabajo del campo me
hice amigo de varias personas, pero con quienes compartí los mismos sueños
fueron dos hondureños. Muchos de ellos
habían viajado más kilómetros y con más peligros, todos estaban contentos de
haber cruzado dos fronteras, la del sur y la del norte de México. Por las
noches platicábamos de cualquier cosa para olvidar por un momento nuestros
problemas personales, y en los fines de semana a beber cervezas, cantábamos
canciones de antaño para recodar y olvidar nuestros problemas, así ocurrieron de
manera habitual nuestras convivencias por más de dos años, hasta que pude
conseguir trabajo de albañilería en otro condado.
Los primeros días de iniciar
con esta nueva labor, me costó trabajo adaptarme, tuve que aprender y a
distinguir el uso de las herramientas eléctricas, máquinas de distintos usos, compresoras
y otros tantos equipos que son modernas en comparación las que utilizamos en
México.
Pasé por más de diez años en
este nuevo trabajo aprendiendo cosas nuevas, nuevos amigos, nuevos hábitos. La
migra nos tenía vigilado y nosotros cuidarnos de ellos. El momento menos
pensado llegó, en una redada la migra no atrapó a todos los que no contábamos
con documento y nos llevaron a las oficinas de migración, a cada uno nos fueron
leyendo nuestros derechos y obligaciones que teníamos como extranjero, en mi
caso no me encontraron culpable de algún cargo mayor, aun así, por no contar
con papeles legales, fui expulsado de un día para otro hacia mi país de origen.
Cualquier otra persona diría
que estuvo mejor regresar a mi país de origen y sobre todo el lugar donde nací
y crecí. Regresar con los míos siempre fue mi idea, aunque no de esta manera,
Ni tiempo tuve de avisar a mi familia, tampoco recoger mis pocas cosas, perdí
cosas personales. Hasta llegué a creer que había sido ideado por el patrón para
no pagarnos lo correspondiente al finalizar el año.
Mi vida se desarmo de un
momento a otro, era abandonar por completo el estilo de vida que llevaba en
este país, se desvaneció la oportunidad de seguir mejorando en lo material,
aunque por otro lado me alegraba, porque vería físicamente a mi familia.
Hoy regreso a mi México lindo
y querido.
En este tiempo que estuve
fuera de mi pueblo, veo cambios en lo material, pero hay algo que me dice que
las familias han perdido su encanto. Mis
hijos los encuentros crecidos, me dicen que conozca a mis nietos. Mi esposa la
hallo enferma. No está entusiasmada por mi regreso. Se encuentra desanimada. El
cariño que nos teníamos se acabó, el ambiente es frio y no sé cómo empezar.
No sé qué hacer, los días se
vuelven lentos y aburridos. El dinero que he enviado parece esfumarse muy
pronto. Gané dinero, pero no pude disfrutar junto con ellos. Mis padres se han
ido al cielo.
De todo corazón abrazo a todos
los hermanos que han emigrado y han regresado a los suyos.
(Cualquier hecho relacionado
es mera coincidencia, son solo sentimientos encontrados)
*DOCENTE

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