NO TENGO NADA

 

¡A por Dios¡, los años han pasado cual relámpagos,

dejando un destello de luz radiante esta pequeña patria, San Pedro el alto, México.

 

Este día, no es como los otros.

Son tus veinticinco años sacerdotales.

 

Hoy, no venero convencionalismos,

he escogido la poesía,

como una verdad fraternal.

 

Tú que anuncias la palabra sagrada,

¡Cuán difícil debe ser enfrentarte a un mundo sin lógica!, pero, tu razón no viene de ti, sino de lo divino,

Por eso tu vocación ha persistido.

 

Admiro con suma reverencia tu vocación sacerdotal,

gracias a ella, muchos han aprendido nuevamente a amar, les has enseñado un Dios de bondad y de misericordia,  y estos no tienen con qué pagarte.

 

Este día, no es como las otras.

Son tus veinticinco años sacerdotales.

 

Lo que agrada de ti, jamás has puesto de pretexto tu cansancio físico, en atender espiritualmente a tu rebaño, no lo digo yo, lo expresa gente.

 

Tu experiencia espiritual, es todo poder, fortalece al amigo, al extraño, el que está aquí, el que está más allá, así como el niño, el joven, el anciano,

el rico, el pobre, el inteligente, el ignorante,

el solitario, el viajero, el necio, el valiente…

 

“Jesucristo está contigo para construir su reino”.

 

 

 

 

 

 

JERONIMO DOLORES LUGIOSEKA

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OCTUBRE 2011

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