IN MEMORIAM.
TOMÁS MENDOZA NARCISO
(3 Nov 1998-- 22 Sept 2015)
SOLO 17 AÑOS.
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ada vez que repaso en mi memoria los momentos que compartí la alegría
con algún amigo, cada vez que escucho un lamento de dolor en algún lugar
conocido o desconocido, cada vez que me entero que alguien ha partido antes que
yo, cada vez que escucho que un ser amado ha muerto; una gran conmoción de
sentimientos encontrados atormenta mi ser. Debo decir que esta conmoción que
siente mi ser se asemejan a un remolino de viento incontrolable que destruye todo
lo que encuentra a su paso, sin importar lo fuerte que están arraigadas o
construidas las cosas, tampoco le interesa el lugar, la hora y las
circunstancias del tiempo.
Los malos recuerdos me persiguen constantemente; si
alguna persona tiene o conoce un antídoto para alejarlos de mi memoria, me
ayude, dándome la receta, tal vez ya bebiendo de ese contraveneno sea el
remedio para estar curado, así duraría más años sin mayores preocupaciones el resto
de mis días. Todas las ocasiones que los malos recuerdos se presentan en mi ser
como remolinos desestabilizando mi ánimo, busco varias opciones de cómo escapar
de su fuerza incontrolable, aunque sea por un tiempo determinado; desde ir a
caminar en los espacios más altos o abiertos, escuchar canciones de superación,
escribir poemas, leer libros de vidas lúcidas, platicar con amigos, y el último
de los casos recurro al llanto; todo con el objetivo de olvidar por un momento
estas remembranzas no tan agradables. Mi voluntad se tensa y se resquebraja
casi de inmediato por estos no tan agradables evocaciones, sin embargo, mi
razón se fortalece pidiendo una respuesta clara y convincente para cada una de
estos sucesos del pasado: superarlo. Después de reflexionar por varios días en
horas,
encuentro una pequeña luz de convencimiento: “Llorar
y limpiar mis lágrimas para continuar por el camino de la vida” Mis amigos me
animan seguir viviendo cargando con mis recuerdos, sin atormentarme, sin
embargo, no pienso quedarme con ellos por el resto de mis días, por ahora debo
continuar y que el Eterno me ayude a evidenciar mi pena en este breve escrito.
La vida de los que nos quedamos en éste mundo terrenal continua, es la misma ley
natural de la existencia, o ¿Tu qué piensas? Hasta aquí punto y seguido.
Con conocimiento de causa, pido no se malinterprete mi intensión de
escribir, hablar o decir las cosas de esta manera tan fría, que para algunos es
sin sentido, además un tema repetitivo. Sólo deseo externar mi opinión de quien
conocí en vida, y pude convivir con él en algún momento de esta nuestra
existencia.
Si estoy sentado, caminando, leyendo, platicando, escribiendo, acostado,
trabajando, estudiando; me pregunto: ¿Por qué la partida antes de tiempo de una
persona amada nos causa un profundo dolor sentimental? a tal grado que deseamos dejar
este mundo y partir con ellos. No sé cuál sea la respuesta correcta; tal vez
porque nos acostumbramos tanto a ellos por su espacio geográfico, su tiempo de
vida, su manera de ser, su forma de pensar, su manera de actuar, su alegría, su
ideal, sus costumbres, su risa, sus charlas, su persona; todo su estilo de
vida; o que sé yo; díganme ustedes alguna otra razón, aun cuando sea contraria
a mi opinión, ilústrame para convencerme que las partidas no causan un profundo
dolor sentimental.
En el curso de mi existencia personal, para ser claro medio siglo; he
conversado con hombres de ciencia e ignorantes, creyentes y ateos, adinerado y
pobres, literatos y merolicos, ancianos y niños, escritores y lectores, enfermos
y sanos, teólogos y filósofos; y un sinfín de hombres con distintos saberes e
ideologías; de todos ellos he aprendido el siguiente mensaje: “La muerte es el
límite de nuestro conocimiento” esta frase compuesta por ocho palabras,
requiere de paciencia para su entendimiento y sobre todo una aceptación
convencida en tiempo y espacio.
Quisiera no hablar más de lo mismo, pero la “Conmoción sentimental” que se
ha presentado en mi árbol genealógico, me solicita hacerlo. La partida antes de tiempo de ese ser amado, el
límite de su existencia corta me ha traído una profunda melancolía, espero
superarlo pronto, no solo a mí, sino a toda mi amada familia, especialmente los
papás de ese ángel tan querido y estimado por muchos de nosotros.
No puedo asegurar si es una ley universal, pero puedo afirmar que no
existe un solo ser humano sobre la faz de la tierra que no le cause tristezas
por el fallecimiento de otro ser humano, más tratándose de un ser cercano. Si
existe una sola persona que no tenga ésta característica de la “conmoción
sentimental”, que me lo muestren, pensaré tal vez que no sea un ser humano, tal
vez proviene de otro planeta o quizás sea un ente robótico. La ley de la
existencia humana nos recuerda que no somos seres eternos en esta dimensión terrenal,
estamos de paso por un tiempo determinado, unos parten antes que otros, pero
ninguno es eterno.
Jamás he comprendido
en mis años de vida, tampoco he aceptado. ¿Por qué las personas buenas mueren
jóvenes? He perdido a varios amigos apenas en la flor de la juventud, ya no
están conmigo, y pienso de manera egoísta en una gran cantidad de gente no tan
buena que sigue viviendo. ¿Dónde está la justicia? ¿Tiene algún sentido este
mundo del revés? no lo sé. Mi condición de tener una base “intelectual” me hace
dudar de momento a mis propias preguntas y respuestas, pondré mi capacidad de
conocimiento en el “saber” de la filosofía, sé que encontraré en ella una
respuesta convincente de mi duda.
Justifico, jamás he puesto en duda la bondad de la gente mayor, en
cualquier circunstancia de su vivencia personal, ellos buscan la felicidad, ya
sea en acciones cotidianas con las personas y su relación con la trascendencia,
por esa misma razón mueren en las mejores situaciones de su vida presente. Muchas
de estas personas con actos de bondad fueron inolvidables en tiempo y espacio.
En mi estancia aquí en la tierra, las personas mayores que han partido antes de
tiempo a una vida mejor, son incontables. Conforme pasa el tiempo, el dolor que
siento por ellos es tolerable; repaso y hablo de las cosas positivas que
realizaron en vida, así los honro en memoria, pero aquellos que murieron aun no
alcanzado los años de madures considerable; es aún más doloroso para mí, es en
esta circunstancia cuando reto y reclamo “contra viento y marea” incluso,
arrojo el guante y demando a la divinidad por sentir su injusticia.
Los historiadores nos hablan de los acontecimientos del pasado; sea de
una nación, de un personaje famoso, de un territorio en conflicto, sean las
virtudes o defectos de algún líder; todos estos sucesos en un tiempo y espacio
fueron piezas claves para escribir un libro, presentarlos en alguna revista o
simplemente comentarlos en su momento o posterior a los hechos. Es necesario
ser un conocedor de la historia para describir los puntos medulares del
acontecer en este vasto universo llamado mundo, pero, describir la vida de un
ser querido no es necesario tener muchos saberes, basta la voluntad de ánimo
para hacerlo. Los cronistas nos hablan de los hechos en dos aspectos: tiempo y
espacio. Al referirse de lo primero; nos indican: horas, días, meses, años,
décadas, siglos. En lo segundo nos refiere una situación geográfica: comunidad,
pueblo, nación, país, territorio. ¡Grandioso son los narradores! utilizando el
hecho descriptivo, hacen que un hecho o acontecimiento llegue a otras latitudes
cercanas o lejanas. Hay quienes prefieren que un suceso no sea de forma
escrita, sino en forma oral. Los escritores prestan su pensamiento, su pluma y
su mensaje para transmitirnos un mensaje descrito en los acontecimientos
ocurridos. En mi humilde persona quiero cumplir una faceta de este modelo de
“compromiso” aclaro, lo que estoy escribiendo no es impuesto por nadie, tampoco
para quedar bien con alguien, solo es una tarea de poner en práctica lo que he
aprendido de ciertos acontecimientos, como lo es la: “Pérdida de mis seres
queridos”, también es una forma de compartir mis sentimientos de dolor.
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Quien llegue a leer estas breves ideas que estoy externando, pido que analice
con mucha atención lo siguiente: “Deseo prestar mi voz, mis palabras, mi
pensamiento, mis temores, mis ademanes, mi vista, mi sentir, y todos los
riesgos de no cumplir las expectativas deseadas en Tomasito, él ya no está con nosotros. Mis palabras, mis gestos y
mis acciones están puestas en estas hojas blancas, tienen un solo propósito, “Honrar
la memoria de “Tomasito”
como le decíamos con cariño, deseo que nos deje un mensaje por medio de mi
persona, quiero que nos hable desde la otra dimensión de vida, aunque sea con
signos naturales o espirituales. Reitero, éste escrito está dedicado a alguien
muy especial en mi vida, para quien se ha adelantado antes que todos nosotros.
¡Para ti Tomasito, Tomy! o “Peque” como te decían en casa. (….)
MI BIOGRAFÍA.
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i biografía es breve como lo fue mi propia existencia. Nací un 3 de
noviembre del año 1998, a solo dos años antes de que terminara el siglo XX. Estos dos primeros años antes de empezar el
siglo XXI, fueron oscuros, lógicamente no recuerdo ningún acontecimiento trascendente,
simplemente, contaba con dos años. El día 3 de noviembre que llegué a este
mundo, mis padres estaban muy alegres, me esperaron con los brazos abiertos,
les cambié sus vidas, ahora estarían preocupados por mí, así fue, su compromiso
fue: ser responsables a mi subsistencia. La familia de mi madre; comentaban con
mucho entusiasmo mi nacimiento. Mi llegada al mundo ¡Era un milagro hecho vida!
A los pocos días de mi nacimiento, mis padres me
llevaron con el sacerdote de mi comunidad, pidieron para mí el bautizó. Después
de repasar tantos nombres, optaron por el mejor: “TOMÁS”, cuyo significado en Arameo es la “de gemelo o mellizo”. Con el sacramento del bautismo,
espiritualmente pasé a ser miembro de la Iglesia católica. Mi nombre y mis
apellidos fueron estampados en un documento civil, quedando aclarado ser
reconocido como miembro de un país, un estado, una comunidad; y sobre todo ser
identificado como miembro de una familia: Mendoza Narciso.
En cualquier circunstancia o momentos de mis 17 años de vida, siempre me
identifiqué por mi nombre y mis apellidos. No pude escaparme con algún apodo de
mis compañeros, o el diminutivo de “Tomasito”.
El nombre es para distinguir cualquier persona, sin embargo, hoy tenemos la
existencia de otras cuestiones más específicas y detalladas como son las
huellas digitales y el ADN; las cuales sirven para distinguir a las personas
unas de otras. Estos son elementos
utilizados por lo general a nivel legal para registrar la existencia oficial de
las personas, a su vez existen elementos culturales, como: Tu trayectoria de
vida, tus valores, tus actos hechos realidad, tus palabras con sentido de
responsabilidad, tu experiencia, tus conocimientos, tus relaciones y ejemplos
para con tus semejantes; estos, son aspectos fundamentales; son cartas de
presentación de ti mismo, muy necesarias aquí en la tierra, y creo también en
la parte celestial. Espero que sean los mínimos requisitos para ser permitido
en el curso de la eternidad, de no ser así, Dios tenga piedad de mí, y de todos.
Mis primeros años de vida fue relacionarme con mis compañeros y
maestros, a través de la escuela. Mis maestros siempre los respeté cumpliendo
lo mejor posible en todo, con la intensión de no recibir una llamada de
atención o puesto como un mal ejemplo a mis demás compañeros. A mis primeros
maestros que me enseñaron mis primeras letras y números, gracias, lo recordé el
tiempo que viví aquí en la tierra.
La segunda parte de mi existencia trascurrió con los estudios
secundarios, aquí las cosas pensadas o realizadas fueron de un niño común como
todo adolescente que empieza con algo novedoso. Uno cree que ha aprendido
muchas cosas, pero es un camino muy largo para quien tiene en mente de ser algo
en la vida. Esta etapa de la adolescencia, los sueños son simples ilusiones que
llegan y desaparecen instantáneamente. “La curiosidad” por lo novedoso se
presenta en nuestra persona son “El pan de cada día”, “Uno puede acercarse al
fuego, pero debe tener la precaución de no quemarse”. A través de las
advertencias de mis maestros, los consejos de mi madre, y los regaños de mi
padre pude distinguir las cosas negativas, por eso puedo asegurar que no me
desvié del camino correcto querido por ellos. terminé la secundaria en un abrir
y cerrar de ojos, pasó muy pronto el tiempo. Este momento de mi adolescencia,
mi pasatiempo favorito era el estudio y el futbol. Con tal de jugar o patear un
balón, nunca me interesó el lugar y la hora, pero, eso sí a cumplir con la
tarea, era mi deber y mi responsabilidad.
Llegó la tercera etapa de mi corta vida: La Preparatoria. Estaba muy
ilusionado por empezar esta nueva fase, quería conocer lo nuevo en
conocimientos, nuevos amigos, nuevos maestros; ver de otra manera la realidad.
Quería experimentar el misterio que se abría como un abanico de cosa nuevas.
Al iniciar con los estudios de la Preparatoria, empecé a forjar un ideal,
pero se esfumó muy pronto. El poco tiempo que pasé por esta institución, antes
de mi enfermedad fue grandioso, lo disfruté cada momento, puedo asegurar fue
único e inolvidable. Traté en los mejores casos de aprovechar los momentos y
las circunstancias de acuerdo a mis competencias, mis habilidades, y mis
aptitudes. El corto tiempo que pasé en estas aulas crecí físicamente e
intelectualmente. No olvido mis clases de filosofía, de matemáticas, de
etimologías; todas las materias eran muy interesantes. Con mis limitaciones y
defectos, aprendí cuanto me transmitían mis maestros, pero…. mi vida fue corta.
Aquí, en la Preparatoria Oficial N° 138, de mi comunidad; San Pedro el
Alto, empecé vivir un sueño que creí duraría en años, sin embargo, fue breve.
“soñé, pero desperté muy pronto, dormí, jamás desperté”.
Existen muchas maneras de como nuestros sueños no se cumplen según
nuestros deseos. Sin percatarnos, donde o como ciertas circunstancias desvían o
destruyen nuestros ideales, los hay desde una rebeldía con nuestros padres, con
la sociedad o nuestros maestros, desde la dificultad de aceptar los valores más
elementales que nos enseñan en casa, las que impone la sociedad o nos enseñan
nuestra religión, o la presencia de una crisis vocacional, hasta la tragedia de
perder a un ser querido, así es como cambia el sentido de nuestra vida. En mi
caso, no fue por la rebeldía, tampoco una crisis de valores, sino por una
enfermedad. Una enfermedad que fue acabando poco a poco mi ser, haciendo perder
todo lo ganado y logrado en 17 años…………. “Un infortunio de la existencia humana
jamás entendida” a mis ……Sólo 17 años…Menos.
Mi humanidad llegó a su límite, la enfermedad me venció, era hora de ir
a descansar donde algún día salí, fallecí un día muy especial: 22 de septiembre del 2015.
Este día, los preparativos para despedir mi cuerpo, comenzaron horas
después de que morí. Mi cuerpo mortal lo colocaron en un ataúd, mi alma se
liberaba. Mi hermana, mi madre, mi padre y toda mi familia lloraban, era la
mayor tragedia que les había tocado vivir en este momento. En mi hogar todo era
llanto y luto, nada los podía consolar cuando supieron la noticia de mi
fallecimiento. La luz terrenal se apagó poco a poco hasta quedarme en la
completa oscuridad, sin embargo, la luz eterna siempre estuvo encendida.
La gente que llegaba, pasaban directamente a mi féretro, buscaban mi
rostro para quedarme con la imagen, se santiguaban incrédulos, tocaban la caja,
deseaban despedirse de mi… me rociaban con agua bendita… musitaban una oración,
finalmente daban el pésame a mis padres.
La letanía del rosario, junto con los cantos, eran seleccionadas para
ser armonizadas para esta ocasión tan especial.
La mayoría de las personas que me amaron, se consternaron con mi partida
antes de tiempo de este mundo. Mi familia, mis amigos, mi novia, los vecinos;
lloraron al saber la noticia de mi fallecimiento, pero quienes estaban deshecho
en llantos por mi muerte eran mis padres, ellos estuvieron en todo momento,
desde que se presentó en mí esa enfermedad inexplicable, hasta el último momento
en que dejé de respirar. ¡Dios les dé fortalece por desprenderse de su hijo en
esta circunstancia!
Aunque había sufrido físicamente un poco más de diez meses, jamás perdí
la esperanza de verme curado, con la firme convicción de regresar a la escuela,
ver a mis amigos, mis compañeros de grupo, mis maestros, a mi novia, volver a
recorrer por esos caminos donde recorrí por un tiempo determinado con mis
mejores amigos, jugar; hasta tuve el atrevimiento de pedirles a mis padres me
festejaran mis cumpleaños, deseaba que estuvieran mis amigos y toda mi familia,
la “Muerte” no estaba invitada, pero ella fue la primera en llegar. La muerte
vino a visitarme antes de tiempo, ¡malvada!, no me trajo regalo, pero eso sí,
llegó para liberarme del dolor que estaba sufriendo, cortó mi última esperanza
de vivir por más tiempo, y que pudieran convivir con mis amigos en mis
cumpleaños. No sé si la muerte se llevará mi cuerpo, pero mi alma solo a mi
padre Dios le pertenece.
Hoy mis amigos y compañeros llegan a la que fue mi
hogar en algún momento, los quería ver alegres, pero están acongojados esta
ocasión; en vez de regalos, me traen flores y veladores, gracias de todas
formas, llegaron sin ser invitados en tiempo y forma. Mi padre habló del gran
deseo de celebrar mi cumpleaños, le había pedido música de mariachi, mi deseo
en vida no se cumplió, en este momento de gran conmoción son aceptados. Los
músicos cantaron “Las mañanitas”, los presentes al escuchar los acordes de los
instrumentos, ellos también participaron cantando con gran entusiasmo esta
melodía, los aplausos no se dejaron intimidar por nadie, vitorearon mi nombre.
Ese día conforme la noche avanzó, mis familiares ultimaron los detalles
para el día siguiente; mi sepelio. Se anunció la hora.
Al día siguiente, conformé se acercaba la hora, los sentimientos se
dejaron desbordar en llantos y más llantos, la tensión por dejar esta sombra
(la casa) vi muchos rostros tristes y acongojados. Mi familia entera estaba
acongojada de saber que ya no me vería en horas. Los cantos, la letanía, el
incienso, los cohetes, las flores, las veladoras, las oraciones, los pendones;
eran signo de la presencia divina. Mis padrinos, daban instrucciones a los
presentes para emprender el camino hacia la Iglesia.
Minutos antes de despedir la que fue mi hogar, los músicos interpretaron
la melodía:
“TE VAS
ÁNGEL MÍO”
Te vas ángel mío ya vas a partir,
dejando mi alma herida
y un corazón a sufrir
Te vas y me dejas un inmenso dolor,
recuerdo inolvidable me ha quedado de tu amor.
Pero hay cuando vuelvas no me hallaras aquí,
iras a mi tumba y allí rezaras por mí.
Veras unas letras ya escritas ahí
con el nombre y la fecha
y el día en que fallecí.
Yo, “el de puño y letra” mientras escuchaba
esta melodía, mi ser se desgarraba en pedazos, no podía creer que
estabas muerto, que te habías adelantado antes que todos los presentes. En la noche de tu “Velación” de cuerpo presente,
hubo un instante que llegué a creer que solo descansabas en medio del patio, o
que solo era un sueño, pero la realidad era otro, no era como yo estaba
pensando o creyendo. Tu humanidad estaba colocada dentro de un féretro, rodeado
en medio de muchas flores muy hermosas, las velas se encendieron como si fueran
un solo pabilo e iluminaron un gran espacio donde estaba tu cuerpo sin vida. Surgía
en el copal un humo convertido incienso perfumando todo el ambiente, los
cohetes retumbaban a gran distancia, anunciando el festejo de una vida humana,
en “Estado de velación”. Los cantos, las oraciones, y todas las rogaciones,
según nuestra creencia era para entregarte con Ser Eterno, rogarle que pudieras
participar con él en su reino celestial. Trato de fuerte en sentimientos, pero
en esta ocasión, al ver tu cuerpo y escuchar esta melodía de despedida, no pude
contenerme para derramar lágrimas, fue en estos momentos en que la impotencia
se impuso en mi persona, recordé los breves momentos que convivimos con tus primos,
que jugamos al futbol, tus travesuras de niño…. no puedo olvidar tu rostro
serio, pero lleno de ternura, tu voz que parecía de enojo, pero así te
expresabas. Tampoco pude borrar de la memoria los momentos cuando te veía desmejorado
por la enfermedad. La impotencia de no poder hacer nada por ti, me partió el
alma, maldecía mi mala suerte, espero no blasfemar con la divinidad, pero lo
expresé hasta con cierto enojo.
En la enfermedad; la soledad te acaba y terminas por renegar de todo;
incluso le pides a Dios te dé una respuesta de “¿Por qué a mí y no otros? “Yo
apenas estoy empezando a vivir” El dolor físico muchas veces no lo sientes,
pero ver el sufrimiento hacia tus seres queridos; eso también te desespera. Cuando
no eres fuerte de carácter, todas estas cosas que he mencionado causan en ti un
cierto desánimo. Entonces piensas que estas abandonado a tu suerte, sin
embargo, tu mente y tu voluntad, aunque están muy desgatados tienen cierta
resistencia para indicarte que no debes darte por vencido, que debes
sobreponerte para buscar la forma de donde aferrarte para que salgan bien las
cosas, que tu problema se resuelva pronto; lo contrario de no hacer caso a tu
cerebro y a tu voluntad, te vence la desesperación, y todo funciona mal. Tuve
que buscar donde refugiarme para no ser arrastrado por la corriente de aguas caudalosas
de otras tragedias. Me fortalecí en la oración espiritual, le rogué a mi ángel
de la guarda cuidarme en todo momento, al “Divino Niño Jesús” le conté mis
dolencias, mis angustias y sobre todo le pedía cuidara a mi mamita y a mi
papito en todo momento. Mi ánimo y mi fortaleza era ver el nuevo día, fue la
manera de aceptar la voluntad de Dios Padre y de mis Santos protectores, pero,
la vida humana es de Dios y solo a Él le pertenece.
Los días de enfermedad fueron largos y agotadores tanto para mí como
para mis padres. Los médicos, me hicieron tantos estudios; no lograron
diagnosticar cual era mi padecimiento, me traían de un lugar a otro, con la fe
de verme curado pronto, pero las cosas no salieron de acuerdo con la ilusión de
mis seres queridos, estaba en manos de Dios. Los que me visitaron en este
estado de enfermedad, me daban palabras de ánimo, hasta recuerdo que mi tía
Isabel Aguilar me expreso que yo era “Su campeón” por ser valiente al aferrarme
a la vida, las cosas son así…. No salieron como ella esperó “Soy campeón por
ganarme el cielo”
La vida humana, en cualquier momento y edad, está
llena de sorpresas, no me parece difícil expresar esta idea así de manera fría
y seca, pero la existencia humana es un torbellino gigante, donde la fuerza del
viento mueve todas las cosas; algunas de ellas son destruidas al instante,
otras ruedan alrededor y son arrojadas lentamente, pero todas están en movimiento.
La muerte es solo un trance para regresar al jardín de la vida, o como lo
expresó en cierta ocasión mi profesor de filosofía: “La muerte es solo un
cambio de domicilio”, refiriéndose esta expresión al filósofo Sócrates. Hoy
regreso al jardín de la vida, mis alas no fueron destruidas por el fuerte
viento del torbellino destructor.
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“Te fuiste como uno de los grandes”, expreso Cándido minutos antes de partir hacia el panteón. Estoy de acuerdo con él. Si. Te has ido como uno de los grandes, todas las muestras de cariño, desde que naciste hasta que el Eterno te llamó de este mundo a su presencia, fueron acordes al momento. Tal vez, con cierto atrevimiento a más de uno me cuestionará, ¿Ahora que está en el ataúd, ya para que le sirven todas estas muestras de cariño, sino se le mostró en vida? si alguno tiene alguna deuda con las circunstancias de la vida, que arroje la primera piedra, este es la gran diferencia.
HOMENAJE EN LA PREPARATORIA.
(Hizo llorar toda una comunidad estudiantil)
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E |
l párroco de la comunidad, celebró una misa de
cuerpo presente, confiando al padre celestial por el alma de Tomasito.
La última parte de todo el recorrido, se hizo por la avenida principal,
del pueblo de San Pedro, el Alto, México: “Juan Morán Samaniego”. Multitud de
niños, adolescentes, estudiantes, madres de familia, hombres; acompañan a Tomasito en su final morada: al
panteón. Las letras de los cantos nos hablan de despedida al mismo tiempo nos
preparan con imágenes de nuevas esperanzas de una vida mejor.
Quien expresa estas ideas, estuvo tiempo atrás de
tu fallecimiento, también el día de tu “velación” y ahora en el trayecto de tu
funeral. Fui testigo presencial, la tarde que te llevamos a sepultar. Sin
importar que el sol estaba en su máximo esplendor recorrimos el tramo faltante
hacia el panteón de la comunidad. Como el pueblo es pequeño, muchos se conocen
entre sí, la noticia se supo al momento, no hubo curioso quien preguntara,
quién era el que iban cargando en ataúd para llevarlo al panteón. Algunos
aseguran: Lo conocí, era solo un niño. Era un buen estudiante en la Prepa,
escuché el dialogar de algunos estudiantes.
Los ecos de los cohetes retumban por todo el cerro, avisan que un alma
se despide de la iglesia, y prosigue su camino hacia el panteón, última morada
de todo ser humano. Acongojado y a paso lento camino junto a tu féretro. El
acorde de la música aumenta mi tristeza.
Las ocasiones que he acompañado a otro difunto de
este pueblo de San Pedro, el Alto, el recorrido se hace por el mismo camino ya
conocido por todos, pero en esta ocasión se anunció recorrerlo por otra brecha
distinta; que yo recuerde ningún otro difunto lo han transitado por este nuevo
tramo, poco importa mi desacuerdo, seguimos la fila principal, aunque sea de
manera desordenada. Este camino es un atajo que conduce hacia la Escuela
Preparatoria Oficial N°138, perteneciente a esta hermosa comunidad de San Pedro
el Alto. Aquí en estas instalaciones de la Preparatoria, (por cierto, muy bien
cuidadas desde el interior hasta el exterior) Tomasito inició los estudios de la Preparatoria. Los maestros de la
institución junto con los alumnos, enterados de la noticia, han solicitado a
los papás que el cuerpo de Tomasito, pase
por última ocasión a esta Institución, porque le tienen algo preparado; un
homenaje de “Cuerpo presente”, deduje.
Tuvo razón la persona que expreso “Te has ido como
uno de los grandes” porque rendirle tributo a un ser ya sin vida, es reconocer
los méritos expresados en vida, fue la idea esencial de esta institución al
pensar este homenaje.
Mientras transitábamos hacia la Preparatoria, la tristeza que había
sentido minutos antes, se esfumó, a pesar de que había rasgado en lo más
profundo de mi ser, mi pena empezó a sufrir un cambio repentino, de mi cabeza
surgía algo así como un mensaje: “Tomasito
está bien” ya goza de los bienes celestiales.
La puerta principal de esta Institución fue abierta toda, sin nada que obstaculizara
para entrar, depositar por un momento el cuerpo de Tomasito en el patio central.
Sin importar que el calor de éste día era de un sol reluciente en su
máximo esplendor, los alumnos y los maestros formaron una valla humana desde la
entrada hasta el patio principal. Los grupos de alumnos ubicados en sus
lugares; mostraban pancartas de frases para la ocasión: “Te vamos a querer siempre”,
“No te olvidaremos”, “Cuídate, allá nos veremos”, “Siempre serás recordado”, “Fuiste
el mejor compañero”, “Dejaste una huella en la escuela”, y otras tantas frases alusivas
por la gran estimación de todos los alumnos.
Por la forma con que fue recibido el cuerpo de Tomasito en esta institución, dejó atónitos a propios y extraños. No
puedo olvidar las lágrimas de los alumnos y maestros; puedo asegurar que fueron
sentimientos compartidos por este “gran acontecimiento” Los sentimientos todos
emanados desde lo más íntimo de cada ser, se enlazaron en una sola voz de
aclamación: “No te olvidaremos” Puedo asegurar, ha sido la primera ocasión que
he visto cuanto cariño le tenían a Tomasito.
El homenaje, simplemente fue grandioso. ¡indescriptible en esencia!
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La Subdirectora de esta Institución, al tomar la
palabra para dirigir algún mensaje por micrófono a los presentes, en especial
por la ocasión mencionada, dejó claro los sentimientos emanados en lo más
profundo de su ser. De acuerdo a su convicción espiritual, deseo fortaleza a
los padres de Tomasito. Todo
protocolo previsto fue innecesario para éste caso especial. Dominando la
emoción hasta un cierto límite, éste se dejó escapar en lágrimas; intimó a los
alumnos “No olvidar este momento”, tampoco a ese ser humano que ya no estará
más con nosotros, dijo.
Las muestras de cariño de los alumnos lo plasmaron
con frases alusivos en pancartas, las palabras de la subdirectora conmovedoras
para la ocasión, el pase de lista un “llanto ahogado" de la Orientadora al
pronunciar los apellidos y el nombre: Mendoza Narciso Tomás. Finalizó con el sentimiento
armonizado en dos canciones interpretados por un alumno (con perfil de
excelente talento), éste dejó entrever los sentimientos de amistad que unía
estos dos seres. Puedo asegurar que este
joven estudiante de esta Preparatoria, por la forma de cantar estas dos
canciones, los sentimientos encontrados; los unía más que el compañerismo, tal
vez había sido amigo de tiempo atrás. ¡Éxito como persona!
Por el recibimiento y el “Homenaje de cuerpo presente”, estoy convencido
que toda escuela, en especial ésta Preparatoria Oficial Número 138, los
maestros, no sólo forman a jóvenes para llenarles de conocimiento en la cabeza,
sino que también forman a verdaderos seres humanos haciéndolos sensibles antes
las intempestivas de la vida, pienso que les tienen bien marcados no olvidar
los gestos nobles para construir una sociedad que agoniza en valores, bien por
esta institución que cultiva conocimientos y valores; mi agradecimiento a todo
el cuerpo docente.
Las imágenes captadas de estos momentos en esta institución, cual
fotografías quedaron almacenadas en mi memoria, espero, que, aunque transcurra
el tiempo pueda conservarlas en mi mente como retratos indestructibles.
El paso final se tenía que dar: depositar tu cuerpo en el panteón (donde
están todos los santos), con todo el desgaste emocional durante varias horas,
me sobrepuse para darte el último adiós con agua bendita y musitar una breve
oración: “Algún día nos veremos allá”
“Tu cuerpo se depositó en una tumba oscura, pero tu alma ya estaba en la
luz divina”
TAMBIÉN LOS MÁS PEQUEÑOS CAMBIAN EL MUNDO.
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H |
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a habido en todas partes del mundo seres
intelectuales, ricos, poderosos, inventores, literatos, científicos líderes.
Filósofos, teólogos; todos ellos han sido inolvidables por su aportación a la
humanidad, pero los hay también que sin haber aportado nada de lo mencionado,
nos transmiten un sentimiento igual o mejor que estos grandes personajes, solo
por mencionar a esos “Pequeños héroes” que salvan la vida a otros en “situaciones
límites” por ejemplo en un incendio. Como olvidar aquellos niños que ofrecen
sus “cajitas de chicles” por llevarles alimentos a sus hermanos más pequeños,
aquellos niños que dejan la escuela por ayudar a sus padres enfermos, no
encuentro conceptos adecuados explicar los sentimientos que nos dejan estos
pequeños, a mí me han dejado mudo con sus muchas enseñanzas. El valor de sus
acciones puede cambiar nuestro mundo si les damos el crédito necesario.
En pocas palabras, la vida de Tomasito pienso que es un proceso de aceptar que no podemos engañarnos
a nosotros mismos, Él Absoluto, conoce nuestro ser; dice: Te voy a quebrantar,
te voy a transformar, te voy a hacer llorar, te voy a pasar por el fuego; así
me daré cuenta cuanto es tu resistencia, él es el alfarero de nuestro ser.
Ante todo, la madures de abrir el
corazón y entregar lo mejor de nosotros mismo instante tras instante. ¿Tú qué piensas?
AGRADECIMIENTOS
Agradezco a Dios por darme la vida, la inteligencia, los sentidos, la
voluntad, los sentimientos, y sobre todo la oportunidad de vivir tres
lustros.
Agradezco a mis padres por darme la vida, de abrazarme, de alimentarme,
cubrirme del frío, curarme y aguantar mis travesuras. Perdón por los malos
ratos que los hice pasar. Gracias mamita por darme la vida, gracias por
llevarme en tus entrañas durante nueve meses. Perdón sino te dije que te amaba,
era un niño como cualquiera que quiso lo mejor para ti mamá. Mamá, mientras
vivas llévame flores en mis cumpleaños.
Anahí, hermana mía, perdón por los malos ratos que te hice pasar. Las
peleas, las groserías, los enojos eran parte de que estábamos creciendo. Cuida
a mamá ella
te necesita. Cuida a mi abuelita,
respeta a mi tía Cheli, te dejo a Diego es nuestro hermano. Ponle muchas ganas
en todos lo que hagas, verás que lograrás todo lo que deseas, tú tienes mucha
capacidad intelectual; no te defraudes a ti misma. “Dedícame uno de tus
triunfos”
Abuelita, tú fuiste como mi segunda mamá, perdón
por no obedecerte en algún momento, gracias porque me disté de comer cuando mi
mamá salía a trabajar, gracias por aguantarme en todas mis travesuras, tú sabes
que te quise mucho. Cuídate, me llevaré tu imagen.
Tía Cheli, gracias por todo lo que me diste en vida, no sabría cómo
pagarte. Le pediré a mis angelitos que cuiden siempre de ti y a mi hermanito
Diego Enrique, él sabrá también cómo cuidarte. Diego, te encargo a tu mamá,
pórtate bien con ella.
Gracias por jugar conmigo, recuerda siempre nuestras travesuras. Los
recordaré siempre, no
me olviden.
Tío Carlos, gracias por todo lo bueno que fuiste conmigo, no olvidé los
momentos que me llamaste la atención cuando no hacía la tarea. Le pediré a Dios
que siempre tengas trabajo y que te dé mucha fortaleza física. Cuídate mucho.
A ti tío Marco, aunque no estabas físicamente con nosotros, siempre
estuviste presente espiritualmente por toda la ayuda económica que nos
enviabas, rogaré a Dios que bendiga por siempre a toda tu familia donde quiera
que estén. Te admiré por tu valentía de ir tan lejos para trabajar y ayudar a
la familia. Cuida bien a tu familia, platícales de mi a mis primos, y a mi tía.
¡Gracias por todo!
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Agradezco a todos mis maestros, ustedes me
enseñaron mis primeras letras, los números, la lectura; gracias por enseñarme
como encaminarme a una vida de cultura y de conocimiento, no fui un genio, hice
lo que me correspondía en el momento, gracias por enseñarme cómo comportarme
con mis semejantes dentro de una sociedad. De acuerdo a mi capacidad de adolescente,
pude captar en ustedes su gran deseo que aprendiera todo lo que implica el
mundo del conocimiento, ustedes han creído que el saber es un elemento esencial
para dominar la naturaleza, y sobre todo para trascender, como lo hicieron todos
los genios de la humanidad. Perdónenme por contrariarlos en algún momento en su
trabajo profesional. Estoy seguro que El Eterno se los ha de compensar en sabiduría
para que continúen humanizando al hombre moderno de esta comunidad que formé
parte de él.
Agradezco a mis amigos; los que jugué futbol, los que soñé con hacer
cosas buenas en el futuro, los que compartí en trabajos de equipo.
Gracias amigo por cantarme muchas canciones que me gustaron en vida;
aquella última en mi homenaje, lo cantaste con un sentimiento como
nunca lo habías hecho. Me llevaré las sonrisas de todos.
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Agradezco a aquellos que convivieron conmigo,
aquellos que me dieron unas monedas, aquellos que me dieron un pedazo de pan,
aquellos que jugaron conmigo, aquellos que me ofrecieron una palabra de
aliento, aquellos que abrieron la puerta de su casa para descansar, a aquellos
que me ayudaron en mis tareas, aquellos que me dieron un vaso de agua cuando
estaba bien y cuando estaba en la cama, gracias a aquellos que me visitaron en
mi casa, a aquellos que me fueron a ver en el hospital.
Gracias a cada uno de mis tíos, a cada una de mis tías, los amé. No
olvido cuanto me amaron, me llevaré su cariño a cada uno de ustedes.
Gracias a cada uno de mis primos y primas, eran un encanto cuantas veces
conviví con ustedes. A todos, les deseo buenas decisiones en lo que hagan o
dejen de hacer.
A mi novia gracias, gracias por esos momentos de alegría, gracias por
los regalos, las flores, sobre todo gracias por irme a verme en el hospital,
gracias por tu tiempo.
Les diré algo a todos pongan atención, esto será a manera de un secreto,
esto es entre tú y yo: “aprovechen todo lo que vida les va dando”, estén atento
a las distintas circunstancias que la situación se va presentando. Practiquen
la justicia, verán que serán grandes personas. No se asusten por los años que
van a vivir, aprovecha los días que Dios te da, es una ganancia para lo que
venga después.
CONCLUSIÓN.
Para el hombre moderno, materializado en su
circunstancia personal, piensa que la muerte es un fracaso, es inútil ser bueno;
piensa para sí mismo, todo lo contrario, para el hombre cristiano convencido
con lo espiritual; no es inútil ser bueno convencido siempre, la vida continua
después de la muerte. Por mi parte comparto con ésta última convicción, aquí he
hallado muchos bienes.
Ahora que los días han pasado después de tu
partida, repaso en mi memoria una y otra vez, puedo contar con los dedos los
casos donde he visto reunir tanta gente como lo hiciste Tomasito. Ver tanta gente reunida, era signo de lo grandioso que
fuiste en tu corta vida. Más de uno expresó en su oración espiritual los mejores
deseos de una mejor vida; no aquí, sino en la vida celestial. Te recordaban lo
bien que fuiste con ellos.
Tomasito, quiero repetir tus últimas palabras, el día que el Padre Eterno te
llamó a su presencia: ¡Hay Guey! Muchos podrán decir que una expresión
ofensiva, sin embargo, después de analizar estas dos palabras, creo que significan
una cierta extrañeza, es decir, una admiración o asombro por algo que no hemos
visto aquí en vida, pienso que este asombro solo se da en el momento en que
somos llamados por Dios. Si alguno tiene otra opinión de esta expresión no
ofensiva, que la comparta, sea bienvenido su idea.
Tomasito, tu ausencia me ha dolido tanto que cuando escucho la canción “Te vas
ángel mío” suelto a llorar. No puedo imaginar a tus padres lo que han sufrido
todos esto días; perder un hijo, la vida puede tomar rumbos inadecuados, ruego
a Dios no suceda esto en Tomás y Eva. ¡Ánimo!
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Las veces que he ido a visitar tu familia, me viene
la idea de encontrarte fuera de la casa sentado en la barda, balanceando tus
pies, pensativo, viendo hacia el horizonte, tal vez preguntándote, ¿Qué hay más
allá tras de esas enormes montañas? Quisiera verte correr en ese pequeño
espacio pedregoso jugando al futbol. No sé hasta cuando podré aceptar que ya no
estas con nosotros en cuerpo, pero mientras te recordaremos seguirás presente con
nosotros en espíritu.
Pasado los meses, repaso una y otra vez los acontecimientos,
justo en estos días, se celebrará el día de los “Santos difuntos” Los más
pequeños de mis nietos: Cristopher, y Melissa, platican con gran entusiasmo:
Vamos a ponerle una “ofrenda”, a Tomasito. Los escuchó platicando con gran
entusiasmo, y en su mente de niños, piensan lo que van a ponerte como ofrenda ese
gran día. Apartan sus juguetes, piensan en dulces, chicles, chetos y un sinfín
de cosas. El día del evento animan a sus papás para ir a comprar todos lo
necesario para la ofrenda, ellos se encargan de colocar las cosas en la mesita
que utilizan para desayunar. La imagen que tienen de ti te recuerdan con gran
cariño, me encargaré de platicarles lo grandioso que fuiste en vida. Ahora que ya estás en el cielo, no te olvides
de nosotros, ven a visitarnos en esta fecha.
No tuve mucho
que ofrecerte en vida, solo estas palabras ahora.
“Tu buena sombra nos cobije a todos los que
seguimos en este mundo”
JERONIMO DOLORES LUGIOSEKA.
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San Pedro, el Alto, México. 03.11. 2015
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